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Anónimo en
varios
Ayer, estuve limpiando el jardín mientras el Roomba aspiraba la casa. Cuando quise volver a entrar, me encuentro cerrada la puerta. El Roomba la había cerrado a base de golpecitos. Yo no tenía llave ni móvil para llamar a nadie. Se puso a llover y mi mujer tardó tres horas en llegar. Sí, la rebelión de las máquinas ha comenzado. ADV
Matadme a negativos si queréis, pero ese chiste a mí me hace gracia.