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flipandomucho en
amistad
Hace unos meses, una amiga empezó a quejarse sin parar de que no adelgazaba pese a ir al gimnasio. Cena en el burger 3 veces a la semana y sus "entrenamientos" consisten en andar 20 minutos en la cinta y poco más. No podemos decirle nada porque de cabrea y nos retira la palabra. Y 32 años tiene. ADV
Créeme, no dejo de intentar ayudarla, precisamente porque la quiero, pero es imposible ayudar a quien se niega a reconocer que los fallos están en su forma de actuar y no en los demás.@flipandomucho Su problema entonces no es la comida, eso es un síntoma. Tu amiga siente alguna carencia que intenta paliar comiendo, y generalmente son afectivas. Puede que no tenga pareja y crea que nunca la tendrá porque no es delgada, eso le genera frustración y la alivia comiendo, y ya tenemos el círculo vicioso. Puede que tenga ansiedad o depresión, que también hacen que la gente se refugie en la comida porque es a la vez un placer y una forma de castigarse. ¿Por qué se negaba a entrenar más? Puede que no haya descubierto su actividad ideal, que quizá no sean las comunes (una chica a la que atendí aseguraba detestar todo el ejercicio físico hasta que le sugerimos el boxeo, y no veas cómo le gustó).
Tienes que hablar más con ella. No te preocupe que se emberrinche y no te hable, provócala, haz que explote, que se enfade o que llore; así te contará la raíz del problema y ahí podréis actuar.
Créeme, no dejo de intentar ayudarla, precisamente porque la quiero, pero es imposible ayudar a quien se niega a reconocer que los fallos están en su forma de actuar y no en los demás.
Si me preguntas que por qué tendrías que tomarte tú esa molestia, te diré: porque se supone que eres su amiga y la quieres. Si es tu amiga sólo para cotorrear y que ventiles aquí sus problemas, me parece que no la quieres demasiado.
Tienes que hablar más con ella. No te preocupe que se emberrinche y no te hable, provócala, haz que explote, que se enfade o que llore; así te contará la raíz del problema y ahí podréis actuar. @laslentejasdeneil No estoy segura de que una confrontación directa sea la mejor estrategia. Cuando estás tratando con una autoestima de cristal (que tiene toda la pinta de serlo si le deja de hablar a una amiga porque la aconseja sobre su peso y no se decide realmente a modificar sus hábitos para cambiar algo que no le gusta de sí misma), es más probable que la rompas a que la ayudes a superarse con un ataque frontal. En mis peores años con un trastorno de alimentación eso solo podía terminar de dos maneras: o huyendo de la situación (incluso al grado de abandonar clases, cursos o grupos que me gustaban para evitar a esa persona), o directamente respondiendo de forma violenta (no voy a entrar en detalles pero imagina el panorama). Y por supuesto nunca ayudó con el trastorno en sí mismo. Todo lo contrario, generalmente solo disparaban los peores ataques.
Confrontar a una persona de cristal es como desactivar una bomba cortando cables. Si no tienes los conocimientos para manejar la situación y no sabes paso a paso exactamente lo que estás haciendo, probablemente te estalle en la cara.
Tienes que hablar más con ella. No te preocupe que se emberrinche y no te hable, provócala, haz que explote, que se enfade o que llore; así te contará la raíz del problema y ahí podréis actuar. Porque si el problema es una falta de motivación, poco se puede hacer. Y lo se por experiencia propia.
Así que si solo quiere que la escuches, sé buena amiga y escúchala, recuérdale que estás ahí para ella y poco más. Y cuando ella misma pida consejos, apoyo moral o compañía para entrenar, entonces ya la apoyas. No necesitas hacer más.