Un matiz... al ser la prostitución un negocio liberal (también llamado, típico de autónomos) tienes total libertad para elegir a tus clientes.
Si vuelve a darse la situación, recuerda que eres totalmente libre de no trabajar con un cliente con el que no te encuentres a gusto, por el motivo que sea.
Porque claro, si aparece el vecino salido con el que haces 12 pisos en ascensor todos los días te negarías para evitar silencios incómodos por las mañanas. Pero si es el marido de la hermana de tu padre está todo bien.
Si vuelve a darse la situación, recuerda que eres totalmente libre de no trabajar con un cliente con el que no te encuentres a gusto, por el motivo que sea.