Esto me recuerda a cuando mi madre hace muchos años vino un día a mi cuarto con una caja de madera y me dijo "mira, ya tienes una edad como para tener tus secretos. Usa esta caja para tus cosas, mira tiene un candado".
Efectivamente, caí en la trampa.
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Por Dios, las falsas promesas y las promesas-trampa... qué enferma me ponen. ¡No deis esperanzas!
Efectivamente, caí en la trampa.