Conmigo se pasaron muchos años escuchando detrás de la puerta cada conversación telefónica, muchas veces entrando a saco gritando con cualquier excusa, registrándome absolutamente todo y criticando cada vez que se enteraban que estaba con una tía o a cada colega.
Y eso que jamás fui problemático.
Se suele llamar Síndrome de Procusto.
También hijoputismo.
No cambian, a no ser a peor.
Y eso que jamás fui problemático.
Se suele llamar Síndrome de Procusto.
También hijoputismo.
No cambian, a no ser a peor.
Es que continuamente están dando "la cara" con lo de cuidar y supervisar lo que los hijos hacen y ven por Internet.