O sea, que os dedicábais a gandulear y perrerar en el lecho sin haceros ni siquiera la cama hasta bien entrada la mañana dando por saco al ritmo de la casa, molestando y entorpeciendo.
Qué harto tenéis a tu padre y, sobre todo, a tu madre que si no ha dicho nada es porque es cómplice de tamaña estrategia.
Qué harto tenéis a tu padre y, sobre todo, a tu madre que si no ha dicho nada es porque es cómplice de tamaña estrategia.
Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas.