Era el entierro de un amigo de mis padres, a mí me pillaba de paso y fui (Era un buen hombre) y claro, la mujer llorando y todo el percal, pues no fue poco mi estupor cuando el cura se metió con sus acólitos en su sitio donde hagan cosas privadas y se pusieron a discutir sobre si tal chaqueta le quedaba bien o no ENTRE RISAS. Flipando me quedé, no pido que el cura llore tanto como la viuda, pero por lo menos tener un mínimo de respeto por tu trabajo y la gente a la que atiendes.
El caso es que mi sorpresa no acabó ahí, porque les comenté eso a mis padres y cual fue mi sorpresa que ni a mis padres ni a nadie de los que asistieron le importó nada las risas del cura y los que le acompañaban. No sé, igual soy escrupuloso de más, pero yo si tengo que oficiar un entierro no me pongo a hablar de banalidades en la iglesia (Por mucho que esté en mi cuarto) casi a voz en grito y entre risas mientras la gente todavía no había salido de ahí.
Un funeral es muy largo como para estar hablando solo del muerto sin amargarse, normalmente la gente suele cambiar de tema porque el peso psicológico es muy fuerte. Pero mientras hablas de otras cosas no puedes dejar de pensar en la situación en la que estás.
Era el entierro de un amigo de mis padres, a mí me pillaba de paso y fui (Era un buen hombre) y claro, la mujer llorando y todo el percal, pues no fue poco mi estupor cuando el cura se metió con sus acólitos en su sitio donde hagan cosas privadas y se pusieron a discutir sobre si tal chaqueta le quedaba bien o no ENTRE RISAS. Flipando me quedé, no pido que el cura llore tanto como la viuda, pero por lo menos tener un mínimo de respeto por tu trabajo y la gente a la que atiendes.
El caso es que mi sorpresa no acabó ahí, porque les comenté eso a mis padres y cual fue mi sorpresa que ni a mis padres ni a nadie de los que asistieron le importó nada las risas del cura y los que le acompañaban. No sé, igual soy escrupuloso de más, pero yo si tengo que oficiar un entierro no me pongo a hablar de banalidades en la iglesia (Por mucho que esté en mi cuarto) casi a voz en grito y entre risas mientras la gente todavía no había salido de ahí.