Yo tuve una profesora que era algo mayor y usaba mucho maquillaje, y un día mientras nos explicaba unas cosas, se rascó tranquilamente la cara y restregó el dedo en una hoja de la mesa del compañero, dejando un claro frenazo de maquillaje. Desde entonces le empezamos a llamar "la dorito".
P.D: nótese el sarcasmo, gracias.