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Anónimo en
dinero
La semana pasada, por la mañana, llamó un mendigo a la puerta pidiendo comida, así que le dimos un paquete de macarrones que quedaba menos de la mitad, además de eso nos pidió aceite, así que le dimos un bote en el que quedaba un cuarto. Una hora después me dispuse a cocinar, era el último bote que nos quedaba. Aún sigo sin aceite porque no llega ni para eso, creo que yo también empezaré a pedir.
Está claro que en esa familia no juntan dos neuronas ni rebuscando.